Email: Salvando a Doraemon

Email: Salvando a Doraemon


No estoy seguro de que todos los que lean esta historia la crean, pero con que sean precavidos si reciben el mismo correo, me doy por satisfecho. Hace ya varios años, sin ser yo admirador para nada de leyendas urbanas, creeps ni nada parecido, me llegó un correo. No me pareció muy extraño, pero cuando leí:

  • Salvando a Doraemon. Juega ya haciendo clic

No me la creí, tenía que ser un virus, así que simplemente lo deseché.

A la semana, recibí otro correo de parte de un buen amigo, decía algo como:

  • Leo, no puedes perderte este juego, es nuevo, pruébalo.

Como pueden imaginarse era el mismo juego, pero desde el correo de un amigo. Hablé con mi amigo, intrigado porque se que el no suele estar jugando en internet. Mi amigo fue tajante: él no me envió ningún juego e incluso tenía más de un mes sin tocar la PC, pues la tenía dañada.

Le expliqué lo que ocurría y me acompañó a casa para que le mostrara.

Al sentarnos frente a la PC, abrí el correo para rescatar el correo borrado y, para mi sorpresa, tenía un nuevo correo, un poco más extraño esta vez. Solo decía:

“Lee ya o pagarás las consecuencias”.

Como en este caso no me pedía jugar sino solo leer el correo, sin necesidad de entrar a ningún juego, lo leí. El mensaje, resumido, era algo como:

Leo, si no quieres que tu hermana Carla tenga un accidente saliendo del colegio o el pequeño Josué sufra en la piscina… JUEGA.

Mi amigo y yo nos miramos asustados. Carla era mi hermana y estaba en el colegio y Josué era su hermanito y estaba ese día en natación. Sin pensarlo, entré a jugar y juro que jamás abriré un juego de esos:

El personaje Doraemon aparecía a mi lado y me perturbó sobre manera notar que al fondo, detrás de una carretera, aparecían dos niños parados, era mi hermana Carla y Josué, eran figuras reales, no animaciones, pero el gato era un personaje de juegos y yo aparecí detrás de los chicos, corriendo desde lejos con un cuchillo en la mano. Mi amigo me gritó:

  • Mata al gato!

Pero por alguna razón entendí que el personaje en la PC (yo) no iba a matar al gato, iba a matar a nuestros hermanitos y yo no podía controlarlo. Rápido desenchufé el computador pero no paró nunca el “juego”. Asustado, pues algo me decía que si morían en el juego, los chicos afuera morirían también, tomé mi bate y le di golpes a la pantalla. Al tercer golpe reventó y solo así se detuvo todo.

Mi amigo estaba llorando, pero sin saber que hacer prometimos no decir nada, nadie nos creería. De inmediato averiguamos sobre nuestros hermanitos y estaban bien, no se que demonios era ese juego, pero creo que ganamos.

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