La leyenda de la nigromántica

La leyenda de la nigromántica

La gente que vive en el norte del país, cuenta una historia de una dama de extraordinaria belleza que se casó con un hombre pobre. A simple vista parece un relato simple, no obstante son las circunstancias que se desencadenaron a partir del enlace matrimonial, lo que la convirtió en una de las leyendas cortas mexicanas más comentadas de la década de los cuarentas.

Esa dama era dueña de un aserradero y los hombres de las altas esferas la pretendían sin cesar. Sin embargo, como ya dijimos ella puso sus ojos en un campesino de nombre Enrique.

El noviazgo duró poco y ambos se mudaron a las afueras del pueblo para mantener su privacidad. A veces Enrique iba al centro del pueblo a tomar una copa con sus amigos. En una de esas reuniones, un individuo extraño se le acercó y le dijo:

– Señor mío, lo que tengo que decirle sé que le va a disgustar pero creo que ya es tiempo de que usted conozca la verdad. Su esposa es una hechicera que se casó con usted por la única razón de que su alma es pura y eso es lo que le permite seguir viviendo. Si cree que es falso lo que le digo, le invito a que siga a su mujer al panteón el día de muertos y ahí se dará cuenta de que en realidad es una bruja.

Enrique no quiso tener ningún altercado con el forastero, pues pensó que probablemente las cosas terminarían mal y él acabaría sus días en prisión, únicamente por haber hecho caso a un rumor infundado.

La desconfianza Enrique creció al pasar los meses. El 2 de noviembre, observó cómo su mujer abandonaba su domicilio en total sigilo. Fue entonces cuando decidió seguirla para ver si en efecto llegaba al panteón.

La mujer abrió las rejas del panteón y fue caminando hacia una tumba que estaba marcada con el número 13. Mientras tanto, Enrique observaba todo detrás de otras lápidas. Repentinamente la piel de la dama cayó al suelo y su cuerpo se transformó en el de un búho.

Su marido estaba tan enfadado que tomó su revólver y le disparó al animal matándolo al instante. Luego la tierra se desgajó, tratándose a la lechuza.

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